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sábado, 4 de junio de 2011

Eugène Atget


The FUNDACIÓN MAPFRE is delighted to be presenting for the first time in Madrid the work of the French photographer Eugène Atget (Libourne, 1857 – Paris, 1927), a unique master whose work made a crucial contribution to the history of photography. Atget’s enigmatic images inspired numerous artists over the course of the 20th century and continue to do so today.

The exhibition’s curators looked at more than 4,000 photographs by Atget, from which they selected 228. All taken between 1898 and 1924, they offer a portrait of the city of Paris and its outskirts and clearly reveal the evolution of Atget’s work. The prints in the exhibition have been loaned by the Musée Carnavalet in Paris, the George Eastmann House in Rochester and the collections of the FUNDACIÓN MAPFRE.

Eugène Atget did not train as a photographer and only turned to it in order to try to earn a living, having been unsuccessful in other fields. He started out in the provinces but soon arrived in Paris where he lived for the rest of his life. Atget worked anonymously and was considered a commercial photographer who sold what he called “documents for artists”, i.e. photographs of landscapes, close-up shots, genre scenes and other details that painters could use as models. Nonetheless, as soon as Atget turned his attention to photographing the streets of Paris, his work attracted the attention of leading institutions such as the Musée Carnavalet and the Bibliothèque Nationale, which became his principal clients.

It is in these photographs of Paris that we find the best of Atget, the artist who shows us a city remote from the clichés of the Belle Époque.
Atget’s images of “Old Paris” depict areas that had not been touched by Haussmann’s rebuilding and modernisation programme. We see empty streets and buildings, details that usually pass unnoticed, presented as rigorous, original compositions that offer a mysterious group portrait of the city.
The exhibition is organised into 12 sections that correspond to the thematic groupings used by Atget himself. They are: small trades, Parisian types and shops, 1898-1922; the streets of Paris, 1898-1913; ornaments, 1900-1921; interiors, 1901-1910; cars, 1903-1910; gardens, 1898-1914; the Seine, 1900-1923; the streets of Paris, 1921-1924; outside the city centre, 1899-1913; and the outskirts of Paris, 1901-1921.
In addition, this section is accompanied by 43 photographs by Atget from an album that belonged to Man Ray. The photographs are of typical Parisian types and locations, taken between 1899 and 1926. They were selected by Man Ray, indicating the immediate interest that Atget’s work aroused among the Surrealists. The first to appreciate his talents and importance were the photographer Berenice Abbot and Man Ray himself, both of whom lobbied to preserve Atget’s photographs.
The equipment and technique deployed by Atget links him to 19th-century photography. He had a 18 x 24cm wooden, bellows camera, which was extremely heavy and had to be supported on a tripod. The use of glass plates allowed Atget to capture every tiny detail with great precision. Also traditional was his printing method, on albumen paper made light-sensitive with silver nitrate, exposed under natural light and subsequently gold-tinted. Atget’s vision of photography was, however, an astonishingly modern one.

As a result, he inspired artists and photographers such as Brassaï, Cartier-Bresson and Roger Livet, the Surrealists, and Walker Evans, and he can also be considered the starting-point for 20th-century documentary photography.

In order to emphasise this theme, the FUNDACIÓN MAPFRE has organised a lecture series in which leading international experts will use Atget’s images in order to demonstrate his influence on later photographers up to the present day. The series starts immediately after the opening of the exhibition.
The exhibition will subsequently travel to Rotterdam (the Nederlands Fotomuseum, 24 September 2011 to 3 January 2012); Paris (the Musée Carnavalet, 17 April to 25 July 2012); and Sydney (Art Gallery of New South Wales, 21 August to 15 November 2012).

martes, 12 de octubre de 2010

John Gutmann

Quiero desde este blog felicitar a Pablo Jiménez, comisario de esta exposición, por el gran trabajo que ha realizado en la misma. Una exposición que hay que ver.

Del 6 de octubre de 2010 al 16 de enero de 2011

#  John Gutmann, Cord en Harlem, Nueva York, 1936 FUNDACIÓN MAPFRE © Colecciones FUNDACIÓN MAPFRE

© John Gutmann, Cord en Harlem, Nueva York, 1936 FUNDACIÓN MAPFRE © Colecciones FUNDACIÓN MAPFRE

FUNDACION MAPFRE, en colaboración con el Center for Creative Photography de la Universidad de Arizona, presenta esta exposición compuesta por más de un centenar de fotografías que muestran el trabajo de uno de los grandes artistas americanos del siglo XX.

Un fotógrafo que nos ofrece el San Francisco de la época con mirada de sorpresa y admiración, a diferencia de sus contemporáneos, a través de sus fotografías, vemos una ciudad nueva, admirada con los ojos del que la ve por primera vez.

John Gutmann (1905-1998) nace en Breslau (localidad alemana en su día, actual Wroclaw, Polonia). A principios de los años 30, Gutmann ya gozaba de una buena reputación en Alemania como pintor joven, alumno avanzado de Otto Müller (importante artista perteneciente al grupo Die Brücke). Perteneciente a una familia judía, tan pronto como los nazis llegaron al poder en 1933, emigra a los Estados Unidos. Justo antes consigue un contrato con la agencia berlinesa Press-Photo para distribuir en Europa las fotografías que iba a realizar en Estados Unidos. Esta será la primera vez que Gutmann coge una cámara fotográfica pensando que este podía ser su medio de subsistencia, pero finalmente fue el camino a través del cual conseguiría reinventarse a sí mismo.

Sala Recoletos de Fundación Mapfre
Paseo de Recoletos, 23
28004 Madrid

domingo, 24 de enero de 2010

DAYANITA SINGH

Del 19 de enero al 2 de mayo de 2010

©®DAYANITA SINGH

©®DAYANITA SINGH

Desde el 20 de enero de 2010 hasta el 2 de mayo de 2010, la FUNDACIÓN MAPFRE, en la sala de exposiciones AZCA, presenta por primera vez en España, el trabajo de la fotógrafa India, Dayanita Singh (Nueva Delhi, 1961).

Autora de una obra intensa y variada, Dayanita Singh es una de las artistas indias más internacionales, que, al margen de todo tipo de categorización o clasificación, ofrece una amplia visión de las distintas realidades de la India contemporánea. Su obra ha sido expuesta en numerosas instituciones, entre las que cabe destacar el Brooklyn Museum o la Asia Society de Nueva York, además de en Berlín, Boston o Turín, en 2008 fue galardonada con el Robert Gardner Fellowship de la Harvard University Art Museums y con el prestigioso Prince Claus Award

La muestra que se ofrece, recorre la trayectoria de la artista desde el año 1989 hasta la actualidad.

Más de 140 fotografías y la serie de libros desplegables en pequeño formato Sent a Letter, configurando así un recorrido que muestra la evolución de Singh desde el fotoperiodismo hasta una fotografía de carácter mucho más personal.

Más conocida por sus primeros trabajos como Mona o I am as I am, Dayanita Singh cada vez más parece querer salir del “tópico” tradicional que se adscribe a una fotógrafa india y comienza a retratar a amigos y familiares próximos. Fotos donde se entretejen aspectos privados, pero que también ofrecen la posibilidad de descubrir perfiles sociales, culturales y religiosos.

El paso de este tipo de retratos a otro tipo de fotografías donde lo que predomina son lugares vacíos, instantes suspendidos, parece surgir de forma natural. Go Away Closer, Blue Book y Dream Villa presentan objetos, espacios, caminos, que alguien ha usado, por donde alguien transitado; donde nuestra presencia, a pesar de la ausencia, continua aún presente.

El paso del blanco y negro al color en la obra de Singh, no altera tampoco su significado. Los paisajes industriales, la ciudad surreal donde alguien duerme, continúan siendo imágenes que se alejan de la frialdad y donde se intuye, igualmente, la presencia humana.

A lo largo de toda su obra, se puede ver la deuda que la artista mantiene con la música y la literatura –tanto India como Occidental- , donde parece encontrar inspiración. Desde la obra literaria de Michael Ondatjee o Italo Calvino hasta la del gran músico indio Zakir Hussain.

www.exposicionesmapfrearte.com

FUNDACIÓN MAPFRE, en la sala de exposiciones AZCA

jueves, 2 de julio de 2009

Graciela Iturbide

Del 16 de junio 6 de septiembre

© Graciela Iturbide, 2009

Hasta el 6 de septiembre de 2009 se podrá visitar, en la sala de exposiciones AZCA de la FUNDACIÓN MAPFRE, una retrospectiva de la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide. Autora de una obra amplia, intensa y singular, Iturbide es uno de los grandes nombres de la fotografía artística de inspiración social y cultural. Su aportación y su talento han sido reconocidos con la reciente concesión (2008) del Premio Hasselblad, el más alto galardón al que un fotógrafo puede acceder en la actualidad.

La muestra, formada por más de 180 fotografías, presenta una de las más completas panorámicas realizadas hasta la fecha, prestando al mismo tiempo especial atención a su trabajo más reciente, prácticamente desconocido en Europa.

Graciela Iturbide (Ciudad de México, 1942) es una de las fotógrafas mexicanas más destacadas de la escena contemporánea internacional. A lo largo de cuatro décadas ha ido constituyendo una obra absolutamente única, fundamental para comprender la evolución que ha tenido la fotografía en México y en el resto de América Latina.

¿Ojos para volar?, Coyoacán, México, 1991
Su trayectoria como fotógrafa se inicia a finales de la década de los sesenta, tras ingresar en el Centro de Estudios Cinematográficos de México. Es allí donde, de la mano de Manuel Álvarez Bravo, el gran maestro de la fotografía mexicana, descubre en la cámara fotográfica su auténtico medio de expresión creativa.

A caballo entre lo documental y lo poético, su singular forma de mirar integra lo vivido y lo soñado en una compleja trama de referencias históricas, sociales y culturales. La fragilidad de las tradiciones ancestrales y su difícil subsistencia, la interacción entre naturaleza y cultura, la importancia del rito en la gestualidad cotidiana o la dimensión simbólica de paisajes y objetos encontrados al azar ocupan un lugar central en su fructífera, trayectoria. Su obra se caracteriza por un continuo diálogo entre imágenes, tiempos y símbolos; en un despliegue poético donde el sueño, el ritual, la religión, el viaje y la comunidad de conjugan.

Célebre por sus retratos de los indios Seris, que habitan en la región del desierto de Sonora, por su visión de las mujeres de Juchitán (en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca), o por su fascinante ensayo sobre los pájaros que lleva años fotografiando, el itinerario visual de Graciela Iturbide ha recorrido, además de su México natal, países tan distintos como España, Estados Unidos, India, Italia y Madagascar. Su curiosidad por las distintas formas de diversidad cultural han convertido el viaje en una dinámica de trabajo a partir de la cual expresa su necesidad como artista: “fotografiar como pretexto de conocer”, según sus mismas palabras. Al igual que fotógrafos como Brassaï o Christer Strömholm, con quién mantiene importantes lazos de afinidad, Iturbide posee una rara habilidad para evitar en sus encuadres lo que es obvio o anecdótico. A veces este talento para enmarcar lo que llama su atención puede traer consigo una visión casi mística de lo cotidiano; en otras, nos lleva al centro mismo de cuestiones cruciales de nuestra sociedad.

En cualquier caso, en la obra de Graciela Iturbide siempre queda patente su talento para hacer aflorar metáforas inusuales. Nuestra Señora de las iguanas o El señor de los pájaros, por citar tan sólo algunos de los ejemplos más paradigmáticos, ilustran de forma explícita cómo en la visión de Iturbide el acontecimiento y su dimensión poética están intrínsecamente ligados.

A lo largo de su carrera ha recibido varios reconocimientos, entre los que destacan el premio Eugene Smith, que le fue otorgado en 1968 por su reportaje “Médicos sin fronteras” y el gran premio de la fotografías en París en 1988. De igual forma, fue miembro del Consejo Mexicano de Fotografía, gracias a su trabajo titulado “Recuerdo de la infancia”. Ha sido asimismo reconocida con el premio The Hasselblad Foundation International Award in Photography 2008, el más alto
galardón al que un fotógrafo puede acceder en la actualidad.

FUNDACIÓN MAPFRE
Avenida General Perón, 40, 28020 Madrid

viernes, 13 de marzo de 2009

Fazal Sheikh

FUNDACIÓN MAPFRE tiene previsto presentar, por primera vez en España, una exposición retrospectiva del fotógrafo americano Fazal Sheikh que se convertirá en la muestra más grande e importante realizada hasta el momento por ningún museo internacional.

©®Fazal Sheikh

La exposición que presenta FUNDACIÓN MAPFRE supondrá la muestra más importante realizada hasta el momento por una institución internacional, ya que muestra por primera vez el conjunto de su obra.

La obra de Fazal Sheikh se organiza y se recorre a través de series en las que documenta la realidad en distintas zonas del mundo. En esta ocasión, se presentan ocho series que recogen desde sus obras iniciales hasta las fotografías en las que está actualmente trabajando.
Obra incial - Kenia, 1989-1991 y Sudáfrica, 1989
A Sense of Common Ground, Africa del Este, 1992-1994: En 1992 Fazal Sheikh viajó durante tres años por diversos campamentos de refugiados de Kenia, por los de refugiados en Malawi, y por los de Tanzania a los que habían acudido cientos de miles de personas huyendo del genocidio de Ruanda.
The Victor Weeps, Afganistán, 1996-1998: En 1966 Sheikh viajó a Nepal, Bután y Pakistán. Cuando llegó a la frontera entre Pakistán y Afganistán, se encontró con que en la zona se habían establecido más de un millón de refugiados afganos en poblados creados tras la invasión soviética de su país en 1979, llevaban viviendo en la frontera casi veinte años y habían visto crecer a sus hijos en el exilio.
A Camel for the Sun, Somalia, 1992-2000: En abril de 2000 Sheikh voló al noreste de Kenia, para visitar tres campamentos ubicados en los alrededores de Dabaab – Ifo, Hagadera y Dagahaley – y allí Sheikh retomó un trabajo inconcluso que había empezado hacía casi una década con “A Sense of Common Ground”.
Ramadan Moon – Holanda, 2000: Esta serie realizada por encargo del Nederlands Fotomuseum de Róterdam, narra la situación que vive una mujer somalí, Seynab Azir Wardeere, que ha viajado hasta Ámsterdam desde Mogadiscio y que bajo la luna, durante el mes de Ramadán, sueña con su país.

Simpatia, Brasil, 2001: En esta serie fotografió a los emigrantes del Gran Sertão en Brasil y en lugar de utilizar testimonios para acompañar a sus retratos, Sheikh eligió simpatias, pequeños dichos, mezcla de folclore y religión, que los trabajadores utilizan como guía en sus vidas.

Moksha, India, 2003-2005: En 2003, Sheikh realizó su primera visita a Vrindavan, en el norte de la India, la ciudad dedicada al dios hindú Krishna, hoy Vrindavan es conocida en toda la India como el santuario de miles de viudas hindúes que llegan allí todos los años, la mayoría para quedarse hasta su muerte.

Ladli, India, 2005-2008: Esta serie continúa el trabajo realizado en “Moksha” al completar la visión que ofrece sobre la realidad discriminada de la mujer en la India, desde que nace hasta que muere. Durante estos años, Fazal Sheikh ha retratado a mujeres de todas las edades y ha recogido las historias que éstas han padecido.


sábado, 17 de enero de 2009

WALKER EVANS

Del 15 de Enero al 22 de Marzo de 2009

'Camión y letrero', 1930. Gelatina de plata. Copia de época Colección particular. © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

Desde el 15 de enero al 22 de marzo de 2009 se podrá visitar, en la sala de exposiciones de
FUNDACIÓN MAPFRE, una completa retrospectiva del fotógrafo norteamericano WALKER EVANS (1903-1975), considerado como uno de los referentes de la fotografía contemporánea.

La exposición está compuesta por más de un centenar de extraordinarias fotografías (vintage),
realizadas en gelatina de plata, que proceden de los fondos de la que sin duda es la principal colección particular de obras del fotógrafo, y documenta ampliamente todas las etapas de la trayectoria de Evans.

Su obra está lejos de lo que se consideraba arte en fotografía, estatus por el que sin embargo los fotógrafos llevaban décadas luchando aunque por el equivocado camino del sentimiento y la belleza evidentes. Precisamente es la obra de Evans la que culmina esa evolución formal mediante la ruptura, con un estilo que vino a llamarse documental, que miraba a los hechos directamente, y estaba pensado para representar las cosas en relación a sí mismas, aparentemente sin intervención, de una manera precisa, sin emociones ni tendencia a la idealización. En resumen, como puros documentos que minimizan sus cualidades estéticas. Por primera vez, la fotografía como obra de arte podía tener la misma apariencia que cualquier otra fotografía y mostrar cualquier cosa, desde una habitación paupérrima y desolada de Alabama hasta un pasajero del metro de Nueva York ensimismado en sus pensamientos. La cualidad artística estribaba únicamente en la claridad, la inteligencia y la originalidad de la percepción del fotógrafo.

Este nuevo estilo directo que se nutre de temas a veces agresivamente ordinarios, que elimina las barreras entre lo bello y lo feo, lo importante y lo trivial, será el que en la década de los treinta facilite la penetración de la estética moderna en la fotografía americana y, a la larga, el que proporcione las herramientas básicas a otros muchos fotógrafos y artistas de las generaciones siguientes para construir su obra. Pero con su aparente frialdad podía resultar un estilo inmensamente rico en contenido expresivo, capaz de encontrar poesía y complejidad en los recursos internos de la tradición americana, evitando todo romanticismo, sentimentalidad y nostalgia. Por fin aparecía una alternativa duradera a la tradición.

Unos años antes, la mirada inédita y renovadora de Atget, cuya obra conocía y admiraba profundamente Evans, ya había introducido de manera más o menos sutil esa fisura, en la que ahondará la fotografía contemporánea, entre el documentalismo de autor y la simple fotografía que aplicaba la propia tradición descriptiva del medio. Sus puntos de vista poco convencionales, a veces sesgados, para mostrar mejor un detalle o el conjunto dentro de un contexto, los descentramientos de la cámara, influirán de manera decisiva en Evans. Como decía Lincoln Kirstein en American Photographs (1938): “El ojo de Evans es el ojo de un poeta” y no en vano la modernidad de Evans, en la línea del estilo descriptivo objetivo de Flaubert, no procede tanto del ámbito de las artes plásticas sino del de la literatura con la que se identificaba y a la que aspiraba
desde su formación: Flaubert, Baudelaire, Joyce, Proust o James se encuentran en ese cruce de caminos entre un arte cada vez más conceptual y una literatura cada vez más visual. Artistas y escritores estaban descubriendo que la vernácula América era su territorio de innovación y Evans contribuyó a la creación de esa imagen por la que América se reconoció a sí misma.

Fundación Mapfre - Avenida General Peron 40 - Madrid

martes, 21 de octubre de 2008

Nicholas Nixon

BROWN SISTERS

Hasta el 6 de enero de 2009

©®Nicholas Nixon

Nicholas Nixon (1947) es uno de los fotógrafos más reputados del panorama internacional. Profesor de fotografía del prestigioso Massachussets College of Art, de Boston, ha realizado exposiciones individuales en los principales museos de arte contemporáneo del mundo, entre las que destacan las presentadas en el Art Institute of Chicago (1985), Museum of Fine Arts de Boston (1988), Museum of Modern Art de Nueva York (1988), Victoria and Albert Museum de Londres (1989), San Diego Art Museum (1991), Musée d´Art Moderne de París (1995), National Gallery or Art de Washington (2005) o el Saint Louis Art Museum (2007).

Las hermanas Brown es una serie de 32 fotografías que Nicholas Nixon ha realizado desde 1975 hasta el presente. En ellas, retrata a su mujer Bebe y a sus cuñadas Mimi, Laurie y Heather mirando fijamente al objetivo y en el mismo orden. Las fotografías nos transmiten la sensación de estar asistiendo a una escena privada que, a su vez, se carga de profundos significados universales: la naturalidad, la vulnerabilidad y el paso ineludible del tiempo se dan la mano en estas obras. Desde el punto de vista formal, las fotografías destacan por su precisión y por su riqueza tonal; contempladas como serie, se convierten en instantes de equilibrio dentro de un ritmo incesante de transformación.

La serie está considerada una de las piezas más importantes de la fotografía contemporánea, y forma parte de las colecciones más importantes, como la del MoMA de Nueva York, donde se presenta en la colección permanente, la de la National Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Houston, el Fogg Art Museum de Cambridge o la Maison Européenne de la Photographie de París.

Fundación Mapfre, en Paseo de Recoletos 23, de Madrid.